Violencia Mujeres contra Mujeres

nancy

Hoy está en boga la ansiada igualdad de género; es decir, todo lo que conlleve a una equidad entre hombres y mujeres, status que se ha deseado y necesitado desde hace muchas décadas. En nuestro país, este importante tema ha adquirido mayor fuerza desde los últimos acontecimientos violentos que vivimos como sociedad en contra de las mujeres, y más aún con los brutales asesinatos de hace algunos días.

Existen diversas formas de violencia, no sólo es la física o la verbal que realizan los hombres en contra de nosotras, también existe la violencia silenciosa del abuso, del menosprecio y el silencio. Pareciera que el tema se agota en feminicidios, abusos y desigualdad, pero hay también una violencia poco mencionada, pero que, de igual forma, lacera, denigra y lastima: la violencia en los ambientes laboral y social de una mujer hacia otra u otras mujeres.

Esa violencia entre las mujeres también debe parar. No sólo los hombres violentan a las mujeres en el ámbito profesional, también están las mujeres que se violentan y menosprecian unas a otras y están dispuestas a apoyar propiciando la desacredictación y el insulto. ¡Sí!, las mujeres también violentamos a las mujeres y no nos respetamos entre nosotras.

Nos hemos empoderado y preparado cada vez más para la lucha exterior y defendernos ante los abusos y disparidades de los hombres cuando en el interior, entre nosotras, nos lastimamos continuamente. “Peleamos” para que los hombres reconozcan nuestro trabajo y esfuerzo y somos nosotras mismas las primeras en descalificarlo. Estamos muy “puestas” para ir, hablar, marchar y exigir a los hombres y a la sociedad igualdad y respeto, cuando somos nosotras incapaces, en muchas ocasiones, de hablar bien de otra mujer. Pareciera que la primera en alzar la mano para desprestigiar a una mujer, es otra mujer, pareciera que el éxito y los logros de una, son el tormento, la inquina y la fuente de envidia en otra.

¿Cuántas veces no hemos escuchado de boca de otra mujer: “subió de puesto porque se está metiendo con el jefe”, “lo que tiene de bonita lo tiene de golfa y tonta”, “la bonita no puede ser inteligente”,  “la bonita es zorra”… y así, innumerables ejemplos.

Ni qué decir del frecuente menosprecio de las mujeres mamás hacia las madres trabajadoras; yo misma recuerdo comentarios que me lastimaron profundamente: las madres que trabajan “abandonan” a sus hijos, “yo no trabajo porque a mí sí me interesan y preocupan mis hijos”. ¡Qué falta de respeto y discriminación conllevan estos comentarios! ¿Qué, acaso se les ha olvidado a esas mujeres que México es un país donde millares de mujeres dignas son el sostén de su familia?, ¿Qué acaso esos hijos son niños abandonados y adultos delincuentes?, ¡No!, ¿verdad!?, al contrario, muchas veces observamos que los hijos de madres trabajadoras, jefas de hogar y familia, tienen hijos mucho más emprendedores y responsables que las que se quedaron a su “cuidado” en casa. ¿Por qué lastimar y agredir a otras mujeres por el hecho de que trabajen, suban de puesto o bien, sean vistosas? ¿Qué nos hace como mujeres despreciar a las mujeres exitosas, a las madres trabajadoras, a las más agraciadas?. Así mismo, ¿por qué las mujeres trabajadoras, emprendedoras tienden a subestimar a las mujeres dedicadas al hogar?. ¿Por qué no podemos tener empatía, unión y respeto entre nosotras y por qué dejamos la violencia en contra de nosotras como un tema exclusivo de los hombres o la sociedad patriarcal? En resumen, ¿porqué nuestra exigencia y nuestro interés para luchar por una igualdad, seguridad y respeto no se centra también en otorgarnos a nosotras mismas, de forma solidaria, lo mismo que exigimos? Es hora de dar ese paso, el paso de hacer equipo en nuestro trabajo, en nuestro entorno social y en el ámbito escolar de nuestros hijos.

La igualdad y el respeto de género también debe darse entre nosotras, no sólo se trata de alzar la voz ante en contra de los hombres y de una sociedad machista; se trata también de alzarla entre nosotras y empezar a trazar juntas un camino de respeto y verdadera solidaridad… ¿Cómo hacer que nos respete nuestro hijo o marido cuando nosotras, en el interior de nuestro hogar, nos referimos a otra mujer como la puta?

… es una inquietud personal que la dejo a reflexión.

Ximena Ugarte es Socia Fundadora y Directora General de CSR Creando Responsabilidad Social, empresa especializada en dicha área, que brinda asesoría a empresas de distintos sectores para constituir fundaciones y áreas en esta materia, con el objetivo de aportar o generar un cambio positivo en la vida de las mexicanos a nivel ambiental, social y educativo.

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