Aprende a controlar la ansiedad sin saquear el refri en el intento

Lili Marlen

Por Lili Marlen

Primero hay que entender que la ansiedad es una emoción normal que todos llegamos a sentir y tiene una función”, dice Melissa Tena, quien es nutrióloga. “En esta contingencia por coronavirus nos sentimos ansiosos por pensar en el futuro y porque tenemos incertidumbre de lo que podría pasar”. 

Conforme la especialista, es común que busquemos calmar la ansiedad con alimentos que nos den placeres momentáneos, claro, como chocolate o una pizza tamaño familiar. Sin embargo, estas comidas son las que menos ayudan y, por el contrario, intensifican nuestros síntomas con palpitaciones y sudoración. 

“Darte un gustito te dará un alivio pasajero, pero debes entender que no vas a resolver ni calmar una emoción”, dice Mel. Para después agregar que cualquier emoción dura aproximadamente 20 minutos, lo demás depende  de cómo respondamos. “Las personas que viven estresadas es porque alargan una emoción”. 

Estos son algunos consejos de Melissa para controlar la ansiedad sin saquear el refri en el intento: 

-Cuando comamos algún alimento hay que poner todos nuestros sentidos en eso, disfrutar su textura, olor y sabor; evitar comer “en automático” frente a la computadora. 

-Si tenemos antojo de un snack, elegir insumos naturales, como frutas, verduras y semillas. Además de que te van a quitar la sensación de hambre, ayudarán a nivelar tu glucosa.

-Pon atención a las señales de hambre y saciedad, y no las confundas con ansiedad

-Conocernos a nosotros mismos y saber qué nos ayuda a calmarnos siempre es benéfico. Podemos hacer actividades como ejercicio, meditar o jugar con nuestras mascotas. 

Ideas de botanas para comer mientras trabajas

Conforme la nutrióloga, podemos realizar dos colaciones entre nuestras comidas fuertes del día. Aquí algunas sugerencias: 

  1. Cereales con fruta, un ejemplo es avena con pasas y la fruta que tengas en casa. 
  2. Proteínas, que generan saciedad por más tiempo, como queso cottage con semillas

Recuerda que lo más importante es ser amables con nuestro cuerpo, aprender a escucharlo y no presionarnos por lo que deberíamos o no hacer.

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