¿Qué es inteligencia emocional y por qué la necesito?

Lili Marlen

POR LILI MARLEEN 

Piensa en el peor jefe que hayas tenido, ese que se encendía a la primera de chispa y armaba una revolución porque Pepito no entregó a tiempo. Quizá, podía ser un genio en los negocios, pero carecía de inteligencia emocional, una característica que, conforme expertos, se desarrolla desde la infancia, en particular durante la (temida) etapa de los berrinches, y por nuestras vivencias. 

“La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer nuestras propias emociones y las de los demás para tener un adecuado manejo de distintas situaciones y entornos; también nos permite manejar el estrés y relacionarnos con otras personas”, dice Dalia Abruch Guttman, quien es psicóloga clínica con una maestría en psicoterapia. 

De acuerdo con la especialista, es importante distinguir la inteligencia emocional de la cognitiva. La primera no tiene nada que ver con el IQ de una persona, por el contrario incluye empatía, habilidades sociales y autoconocimiento

“El punto de partida para desarrollar inteligencia emocional es el autoconocimiento: quién soy, qué me mueve, cómo me hacen sentir diferentes estímulos y cuál es el impacto que tengo en mi entorno”. 

Una vez que ya identificaste todo sobre ti, sigue el punto de “autocontrol”, que nos permite anticipar estímulos que disparan ciertas emociones y tener un manejo más cognitivo y pensado al momento de reaccionar. No ser tan impulsivos. 

“Tal vez no haya habilidad psicológica más esencial que la de resistir al impulso”, escribe el psicólogo Daniel Goleman en su libro “Inteligencia Emocional”. “Todas las emociones son, en esencia, impulsos que nos llevan a actuar, programas de reacción automática con los que nos ha dotado la evolución”. 

¿Cómo le hago para trabajar en mi inteligencia emocional? 

El mismo autor, Daniel Goleman, cuenta con una teoría de ataque amigdalar, el cual se produce en la parte del cerebro que regula funciones biológicas, como respuestas de ataque y huída. 

“La corteza cerebral se encarga de frenar los impulsos de la amígdala para tener una respuesta más pensada, sin embargo, hay ocasiones que la amígdala lanza un impulso tan fuerte que no se alcanza a frenar, entonces ocurre un ataque amigdalar (y explotamos)”, explica Dalia Abruch.  

Existen diversas formas de trabajar en nuestra inteligencia emocional y evitar ataques amigdalares, una de las más importantes es la respiración. Hay que aprender a hacerlo profundamente y pausar. Como cuando te dicen que cuentes hasta 10. 

También son recomendables ejercicios de meditación, llevar una alimentación saludable, dormir adecuadamente y hacer ejercicio físico. Si ya te sientes muy “ahorcado” se vale buscar apoyo profesional. 

En un mundo ideal, una persona con inteligencia emocional es consciente de cómo se siente emocionalmente, tiene amigos cercanos, le es fácil expresar sus emociones, conoce sus fortalezas, tiene claridad de hacia dónde quiere ir, puede adaptarse al cambio, maneja bien la ansiedad en situaciones estresantes o inciertas y es realista. 

Para concluir, este tipo de inteligencia nos ayuda a relacionarnos mejor y a vivir las situaciones de manera plena, sin tanto estrés. 

Si te interesa profundizar en este tema, puedes contactar a la psicóloga Dalia Abruch, por medio del correo electrónico: daliaabruch@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×

¡Conoce nuestra nueva comunidad CO-MADRE Digital!

Un espacio virtual para seguir generando alianzas y negocios.