Únete por $1,800 mxn al mesComprar_ahora

El silencio de la infancia, el eco en la adultez.

 

 

Hay silencios que no se escuchan en el momento en que nacen. Se instalan sin ruido, sin aviso, como si no importaran. La infancia está llena de esos silencios: miradas que nadie interpretó, gestos minimizados, episodios que se archivaron como “cosas de niños”. Como adultos, pocas veces ponemos atención real a esos detalles. Decimos que el mundo ha cambiado, que ahora hay más información, más conciencia, más palabras. Y sí, algo ha cambiado. Pero ¿qué pasa con todo aquello que nunca se dijo? Ese silencio no desaparece: se transforma. Se vuelve eco.

Un eco que, con los años, pesa.

 

Crecemos creyendo que lo que no se nombra no existe. Que si nadie lo señaló, no fue grave. Que si nadie preguntó, no había nada que explicar. Así aprendemos a callar. A omitir. A adaptarnos. A confundir sobrevivir con normalidad. Muchas conductas adultas —la sumisión, la represión emocional, la dificultad para poner límites, el miedo a incomodar— no nacen de la nada. Son respuestas aprendidas en un entorno que no supo, no quiso o no pudo escuchar.

Seamos honestas: ¿cuántas de nosotras fuimos a terapia por voluntad propia, por curiosidad emocional, por autocuidado genuino? Pocas. La mayoría llegamos empujadas por un conflicto: una crisis, una ruptura, un ataque de ansiedad, un agotamiento que ya no se podía maquillar. Y aun así, llegar ahí es un acto que merece celebrarse. Porque admitir que algo no está bien sigue siendo un gesto valiente. El primer quiebre. El primer paso.

 

Una vez dentro, la caja de Pandora se abre. No hay marcha atrás.

En mi caso, el primer recuerdo de acoso y violencia sexual ocurrió a los seis años. En el kínder. En un salón de clases. A plena luz del día. El agresor era otro niño de seis años. Su nombre era Axel. Hubo una amenaza. Hubo miedo. Hubo silencio. Y hubo algo más inquietante: nadie lo notó. Ninguna maestra, ningún adulto, ninguna autoridad. ¿Cómo es posible que algo así ocurra sin que nadie se dé cuenta?

No culpo a nadie de manera individual. Sería injusto y simplista. En ese entonces, las niñas no teníamos voz. No se hablaba de consentimiento, de límites, de educación sexual, de violencia infantil. Mucho menos de lo que pasaba entre niños. El silencio no era una excepción: era la norma.

 

Pero el impacto fue real. Ese episodio no fue un punto aislado; fue el inicio. Después vino el acoso por parte de un familiar. Luego el de compañeros en la primaria. Más tarde en la secundaria. Después, un jefe. Durante años viví una continuidad de violencias que parecían desconectadas entre sí, pero que compartían un mismo hilo conductor: yo había aprendido a no hablar. A minimizar. A normalizar. A pensar que así era la vida.

Viví mucho tiempo sin dimensionar el nivel de daño que todo eso había dejado en mí. Porque el daño que no se nombra se disfraza de carácter, de “así soy”, de “ya lo superé”. Reconocerlo fue el verdadero inicio del proceso. Y dolió. Dolió porque implicó aceptar que no había sido fuerte por elección, sino por necesidad. Que muchas de mis decisiones estaban atravesadas por heridas no resueltas. Que había sobrevivido, sí, pero a costa de fragmentarme.

 

Hoy soy adulta. Soy madre. Y esa palabra cambia todo.

¿Cómo pretendo hablarle a mi hija de educación sexual, de autocuidado, de límites, de placer, de respeto, si aún cargo una herida que no ha terminado de sanar? ¿Cómo puedo protegerla desde el miedo si no reviso primero de dónde viene ese miedo? La maternidad no borra el pasado; lo confronta. Nos obliga a mirar de frente aquello que habíamos aprendido a esquivar.

 

No todas tuvimos la oportunidad de expresarlo en su momento. No todas supimos cómo. No todas fuimos escuchadas. Pero hoy, muchas estamos aprendiendo a poner palabras donde antes había silencio. A cuestionar lo que se nos enseñó a aceptar. A entender que lo que nos pasó no fue “normal”, ni “inevitable”, ni “sin importancia”.

 

Escribir esto no es una confesión ni una catarsis. Es una toma de postura. Porque el silencio de la infancia no desaparece solo porque crecemos. Se convierte en eco. Y ese eco se manifiesta en nuestras relaciones, en nuestra sexualidad, en nuestra autoestima, en la manera en que habitamos el mundo.

Hablar no repara todo. Pero abre grietas. Y a través de esas grietas entra la posibilidad de algo distinto: conciencia, reparación, prevención. Tal vez no podamos cambiar lo que nos pasó. Pero sí podemos decidir qué hacemos con ello. Y, sobre todo, qué silencios no estamos dispuestas a repetir.

 

 

-Sheila I.

Entre Zona Maco y lo independiente: mi guía del Art Week CDMX

En febrero, la Ciudad de México se convierte en uno de los epicentros del arte contemporáneo a nivel mundial. Cada año llegan amantes del arte, coleccionistas, artistas y curadores a disfrutar del ArtWeek que se celebra del 4 al 8 de Febrero.
Estas son algunas de las ferias que no te puedes perder.
Empezamos por Zona Maco, la feria de arte más grande y relevante de Latinoamérica, ya que cuenta con algunas de las mejores galerías a nivel mundial. Entre ellas Saenger Galería de la CDMX, SGR Galería de Bogotá, Pace Gallery de Nueva York y muchas más Aquí puedes ver obras contemporáneas, diseño, fotografía y antigüedades en un mismo lugar. Por lo que te recomiendo ir con tiempo ya que es bastante grande. Zona Maco se ubica en el Centro Banamex y tiene un costo de $475 pesos.
Feria Material es una de las ferias de arte independiente más reconocidas de Latinoamérica. Puedes encontrar galerías internacionales y proyectos emergentes que buscan dar a conocer el talento mexicano, ideas frescas, innovadoras y muy originales, que te hacen disfrutar del recorrido por sus pasillos. Este año Feria Material cambia su sede a Maravilla Estudios ubicada en Fresno 315 y su precio es de $320 pesos.
Bada en Campo Marte. Lo interesante de esta feria es que los artistas muestran sus obras directamente y puedes platicar con ellos y saber más de su proceso creativo. Este es uno de los espacios que busca que el arte este al alcance de todes, pidiendo a cada artista expositor tener piezas disponibles a la venta desde $2,500 pesos, así que, si lo que buscas es adquirir alguna pieza, te recomiendo esta feria, ya que hace el proceso mas fácil, directo y accesible, y la entrada tiene un costo de $350 pesos. Y por último, uno de mis espacios favoritos, SALON ACME. Un evento de arte creado por y para artistas con el objetivo de dar visibilidad, impulso y difusión a creadores emergentes, tanto en México como en el extranjero. Salón ACME se lleva a cabo en General Prim, en la Colonia Juárez, y cuesta $450 pesos. Además de estos increíbles espacios, existen otros lugares que son completamente gratuitos y que tienen increíbles exposiciones y curaduría fantástica de obras, como Laguna en la colonia Doctores, un espacio artístico y cultural que invita a artistas de varios países a exponer en sus instalaciones, definitivamente un imperdible en esta ArtWeek

Este plan es ideal para salir de la rutina, conocer artistas emergentes y disfrutar uno de los eventos mas interesantes y diversos que la CDMX tiene para ti.

Kar Falconi

¿En tu lista de deseos está tener tu marca registrada?

Cuando comienza un nuevo año, solemos hacer listas. Metas personales, proyectos pendientes, ideas que queremos concretar “ahora sí”. Entre esos deseos, muchos emprendedores incluyen algo que saben que es importante, pero que suelen postergar: registrar su marca. 

Si en tu wishlist aparece, aunque sea en letra pequeña, “tener mi marca registrada”, vas por buen camino. Porque registrar tu marca no es solo un trámite legal; es una decisión que puede marcar un antes y un después en la forma en la que haces crecer tu negocio. 

“Todavía no”, la frase más común… y más riesgosa. Es normal pensarlo. “Todavía estoy empezando”; “Quiero ver si funciona”; “Luego lo hago”. 

Estas dudas son más comunes de lo que imaginas, sobre todo cuando estás invirtiendo tiempo, dinero y energía en mil frentes al mismo tiempo. Sin embargo, muchas marcas enfrentan problemas justo cuando empiezan a despegar, no cuando están comenzando. 

Tu marca es más que un nombre bonito. 

Elegir el nombre de tu emprendimiento no fue casualidad. Representa tu historia, tus valores, tu esfuerzo y tu visión. Es la forma en la que tus clientes te reconocen y te recomiendan. 

Registrar tu marca es convertir todo eso en un activo legal. Significa que tienes el derecho exclusivo de usarla dentro de tu giro comercial y que puedes defenderla ante cualquier intento de copia o uso indebido. No se trata solo de proteger un nombre, sino de proteger tu identidad como negocio. 

¿Qué pasa cuando no registras tu marca? 

Lo primero y más importante es que tener tu marca registrada te da tranquilidad. Te permite enfocarte en vender, crear y crecer, sabiendo que la base legal de tu negocio está cubierta. Además, abre la puerta a oportunidades futuras: expansión, licencias, colaboraciones e incluso inversión. 

No necesitas ser una gran empresa para registrar tu marca. Necesitas visión y acompañamiento adecuado para hacerlo correctamente desde el inicio. 

Convierte ese deseo en una decisión. 

Registrar tu marca no es algo que “se hace después”, es algo que acompaña el crecimiento desde el inicio. Es la diferencia entre construir sobre terreno firme o avanzar con una base frágil que puede tambalearse cuando menos lo esperas. 

Si este año estás invirtiendo en tu proyecto con más seriedad, quizá sea momento de sacar ese deseo de la wishlist y convertirlo en una decisión consciente. Porque las marcas que crecen con estrategia no esperan a tener problemas para proteger lo que ya están construyendo. 

La propiedad intelectual no es un lujo ni un trámite aislado: es parte de la visión de negocio. Y cuando se trabaja bien desde el principio, se convierte en una ventaja real para crecer, escalar y generar valor a largo plazo. 

Recuerda que contamos con 20% de descuento para la comunidad de COPARMEX. Si deseas empezar el año —  

 

Relaciones abiertas, corazones libres: Mi vida sin etiquetas

El pasado 23 de septiembre se celebró el Día de la Visibilidad Bisexual, una fecha que nos invita a reconocer esta orientación sexual y a enfrentar la bifobia que aún persiste. Según estadísticas recientes, la comunidad LGBTIQA+* representa una parte significativa de la población económicamente activa. Sin embargo, muchas personas bisexuales seguimos enfrentando invisibilización, prejuicios y la idea errónea de que nuestra orientación es una etapa o una confusión.

Ser bisexual no es estar confundida. Es una orientación sexual válida, rica en matices, que implica la capacidad de sentir atracción física, emocional, erótica o romántica hacia personas de más de un género. En un mundo que insiste en encasillar el deseo, hablar de bisexualidad es afirmar el derecho a vivir el amor con libertad, autenticidad y dignidad.

Desde CO-Madre, a través del proyecto Mujeres Diversas, reconocemos la importancia de nombrar las identidades, orientaciones sexuales y modelos relacionales de todas las personas desde el respeto. CO-Madre se ha esforzado por crear espacios seguros para trabajar y brindar capacitación constante para construir una cultura de diversidad.

Y ahora, te comparto parte de mi vivencia como mujer diversa…

Nunca me había gustado una mujer… hasta que conocí a María. Yo tenía 39 años y estaba en una relación estable con Luis desde hacía tres años, sin dramas. Pero bastó una sonrisa de ella para que mi brújula emocional dijera: “¡Ups, me encantó!”. Bailamos, conversamos, y cuando me dijo “me gustas”, respondí con la clásica: “soy heterosexual, pero podemos ser amigas”. Spoiler: la heteroexcusa no duró mucho.

Me mudé de ciudad, terminé con Luis, y con María floreció a distancia algo más que la amistad. Estuvimos juntas cuatro años, dos de ellos compartiendo casa. Recuerdo estar en terapia diciendo: “Tengo 40 años                                                                                                                                                                                                                                            cura?”. Mi terapeuta respondió con ternura: “No, no se cura. Se valida y se abraza”.

Después vinieron más mudanzas, más cambios, más cuestionamientos. Me preguntaba constantemente: “¿Es posible que me gusten los hombres y las mujeres? ¿Estoy confundida?”. No entendía que los prejuicios, los estereotipos, los mandatos sociales y lo que se esperaba de mí por ser mujer eran el problema. No yo. La psicoterapia con enfoque en diversidad sexual me liberó de la culpa y me restauró la autoestima. Hoy lo digo sin vergüenza: soy bisexual.

Sí, he vivido bifobia, incluso más de mujeres lesbianas que de heterosexuales. También he sido la fantasía de tríos para algunos hombres. Pero también he recibido respeto, amor y libertad.

Actualmente, vivo plenamente en una relación abierta con Héctor, Jax y Alexis. Sin etiquetas, sin jerarquías relacionales que me aprieten. Me siento ligera, libre y sin necesidad de esconderme. Porque la bisexualidad no es indecisión, es diversidad.

Y yo, soy Orgullo Bi. 💜

Noemi Ornelas

Con mirada compasiva y sin etiquetas

Terapeuta humanista con perspectiva de género con especialidad en diversidad sexual, tanatología y logoterapia.

  1. 55 6915 7454

¿Las mujeres ya no lloran?

Arantxa Hernández Piñero
@caminosdelunafeminista
cosmosaqbe2023@gmail.com

Seguro que todas reconocemos la frase “las mujeres ya no lloran” y le seguimos la letra. Frase de una celebérrima canción que la artista (y su equipo de marketing, imagino) tuvo el buen ojo de convertir en el nombre de su gira internacional. ¿Por qué la pongo acá entre interrogantes?
El “ya” nos indica que en el presente las mujeres no hacemos algo que antes hacíamos: llorar. Y parece jugar con el estereotipo patriarcal que asocia feminidad, emocionalidad y debilidad. El llorar es rechazado en favor de otra acción que se estima más deseable: facturar.
El contexto de la canción es el de una ruptura amorosa. Entonces, si se nos rompe el corazón, ¿no lloramos? Desde hace algún tiempo me preocupa la superficialidad con la que se habla de los sentimientos y las emociones y el empobrecimiento del vocabulario con que nos referimos a ellas: se fabrica un lenguaje estandarizado que aplana la complejidad de la vida afectiva y psíquica y proliferan recomendaciones y estipulaciones de todo tipo, convertidas con rapidez en fórmulas, que circulan en libros de autoayuda y cuentas de instagram de “desarrollo personal”. Se extiende, como mancha de petróleo en el océano, la idea de que necesitamos un “experto” (lo escribo en masculino a propósito) que nos diga cómo vivir nuestra vida.
La imagen de la mujer resolutiva, pragmática y dominadora de sus emociones (la que no llora, sino factura), que se confunde equivocadamente con un ideal feminista, me parece una trampa para nosotras las mujeres, de todas las sexualidades. Me viene a la mente (y se me mueve el cuerpo entero) otra canción: más antigüita pero que canta una experiencia desamorosa similar. Se trata de “Yo no lloro más”, interpretada por La Lupe, una grande, y compuesta por Myrta Silva. El estribillo dice así: “Yo no lloro más/ y si se quiere ir que se vaya”. Me interesa la estrofa que dice: “Por amor lloré bastante/ lloré pa’ llenar
un río, de boba/ Pero de hoy en adelante/ de los amores me río”.
Esta canción arroja más luz al fenómeno de la negativa a llorar por parte de las mujeres: bien porque se considera que ya se lloró suficiente, como en el caso de La Lupe, bien porque llorar no se considera una acción benéfica (también en el sentido de que no reporta beneficio económico), el decreto de no llorar es una respuesta al desamor, que se resuelve en una especie de escepticismo del amor. “De hoy en adelante/ de los amores me río”, canta La Lupe. “Las mujeres
ya no lloran, las mujeres facturan”, remacha Shakira.
Y esto no solo afecta a las heterosexuales. Parece que las lesbianas también padecemos la fiebre del escepticismo del amor y se receta el endurecimiento como cura (aunque nos afecta de manera diferente y esa diferencia importa; hablaré de esto en otra columna). En su autografía, la feminista lesbiana negra Audre Lorde, cuando pasa la primera noche con Ginger y tras la muerte
de Gennie, su primera amada inconfesada, escribe: “Amar dolía demasiado. (…). La única manera de evitar aquel dolor era no querer a nadie y no permitir que nadie se hiciera demasiado íntima o demasiado importante en tu vida. El secreto para no volver a sentir aquel dolor, decidí, era no depender nunca de nadie, no necesitar nunca a nadie, no amar nunca a nadie” (Zami. Una biomitografía, Madrid, horas y HORAS, 2009, p. 233). Transida de dolor por la muerte de
su primer amor perruno, Gloria Anzaldúa, escritora feminista lesbiana chicana, toma la misma resolución: “nunca más amores”, repite en “La prieta” (Anzaldúa, Gloria y Moraga, Cherríe (ed)., Esta puente mi espalda, San Francisco, ism press, 1988, pp. 163 y 164). El desamor nos quiebra y la respuesta a este dolor es la petrificación. No amar para no sufrir.
¿No amar para no sufrir? ¿No llorar para no darle lugar al dolor? ¿No vivir, entonces?
La escritora y pensadora feminista Hélène Cixous escribió en Fotos de raíces. Memoria y escritura (México, Taurus, 2001, p. 104; me tomo la libertad de modificar el género gramatical de la traducción para darle lugar al femenino):

Níobe
llorar = es un llamado:
es un acto de fe.
Una se entrega, una admite el dolor,
una no se endurece, una no se petrifica para evitar el dolor
de volver…

Todo lo que se pierde pide ser llorado, no necesariamente porque haya sido bueno (a veces sí, otras no), sino porque formó parte de quienes éramos
Acude a mi mente otra imagen: el temblor. El temblor que aparece cuando lloramos; el temblor que aparece cuando amamos. El temblor que surge al albergar en nosotras las preguntas de vida para las que no tenemos respuesta, y que, precisamente por eso, son vitales y nos rondan.
“[E]l derramamiento de lágrimas es un misterio a través de toda nuestra vida -continuamos con Cixous-. No sabemos por qué lloramos, cuánto lloramos. Las lágrimas no están en relación con la causa aparente, etcétera. ¿Quién llora? ¿A quién (he) llorado? ¿Quién me hace llorar? ¿Cómo eso
llora, cómo goza, desborda […]?” (p. 101).

¿La Inteligencia Artificial y la abogacía se llevan bien?

Hola, soy Marisol Bonilla Moreno, abogada corporativa y madre de dos. Me da gusto saludarte nuevamente por este medio. Hace un tiempo que no escribía, y no por falta de interés, sino por la realidad de equilibrar mi rol como profesionista, madre y ama de casa.

Hoy quiero hablarte de un tema que, sin duda, está transformando nuestra profesión: la Inteligencia Artificial (IA). Como abogada millennial, tengo cierta familiaridad con la tecnología, pero reconozco que no fue sino hasta hace poco que la IA captó realmente mi atención.

Al principio, como sucede con cualquier innovación disruptiva, me generaba cierta incertidumbre. Sin embargo, como profesionales del Derecho, tenemos la responsabilidad de mantenernos actualizados y de explorar cómo estas herramientas pueden integrarse a nuestra labor sin comprometer nuestra esencia como abogados.

¿Qué es la Inteligencia Artificial?

De acuerdo con la Real Academia Española, la Inteligencia Artificial es una disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos capaces de realizar operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico. Esta definición, si bien general, abre la puerta a entender cómo esta tecnología puede aplicarse en diversas áreas del conocimiento, incluido el Derecho.

Primeros Encuentros con la IA en la Práctica Jurídica

Mi primer contacto con la IA fue a través de plataformas como Deepseek y ChatGPT. Tomé recientemente un curso especializado para abogados en el que se abordaron las diferencias entre estas herramientas y sus aplicaciones prácticas. Aunque no soy experta en programación, comprendí que como abogada debía involucrarme en este nuevo paradigma, en especial porque las nuevas generaciones de juristas ya incorporan estas herramientas como parte de su ejercicio cotidiano.

¿Cómo Puede un Abogado Utilizar la IA?

La Inteligencia Artificial puede convertirse en un gran aliado en múltiples áreas de la práctica jurídica:
• Análisis de documentos: Puede resumir sentencias, contratos o expedientes voluminosos, lo cual ahorra tiempo y mejora la eficiencia.
• Redacción y corrección: Permite detectar errores de estilo o forma en nuestros escritos.
• Estrategia legal: Puede ayudar a anticipar argumentos o enfoques probables de la contraparte.
• Marketing jurídico: Asiste en la elaboración de contenido para redes sociales y difusión profesional.

Estas funcionalidades, bien canalizadas, representan una ventaja competitiva y nos permiten enfocar nuestra energía en el análisis jurídico sustantivo y en la atención directa al cliente.

Riesgos y Precauciones en el Uso de la IA

Como en toda herramienta tecnológica, la IA tiene ventajas, pero también riesgos que deben atenderse con responsabilidad:
• Confidencialidad: Debemos tener sumo cuidado con la información que compartimos, ya que puede comprometer la privacidad de nuestros clientes.
• Configuración personalizada: Es esencial definir el perfil del usuario ante la herramienta para obtener resultados adecuados (por ejemplo: “Redacta como abogado corporativo”).
• Protección de datos: Algunas plataformas ofrecen la posibilidad de evitar que la IA retenga la información ingresada. Es importante activar esta opción.

¿Puede la IA Sustituir a un Abogado?

Desde mi perspectiva, la respuesta es un rotundo no. La IA no posee juicio ético, empatía ni intuición. No tiene experiencia en tribunales ni la capacidad de comprender los matices humanos que rodean a cada caso. La abogacía, como profesión humanista, requiere del contacto directo, del análisis contextual y de la sensibilidad que solo una persona con formación y experiencia puede aportar.

Conclusión
La Inteligencia Artificial y la abogacía sí pueden llevarse bien, siempre que su uso sea ético, prudente y complementario a nuestras funciones. Como juristas, tenemos la obligación demantenernos informados, actualizados y preparados para integrar estas herramientas sin perder de vista lo esencial: el servicio jurídico con criterio, responsabilidad y cercanía humana.

¿Puedes creer que este artículo fue creado con apoyo de IA? Gracias por leerme.

Mtra. Marisol Bonilla Moreno
Abogada Corporativa
IG: @tips.legales
www.marisolbonilla.com
www.gfbabogados.com
55.46.24.08.66
marisol.b@gfbabogados.com
Junio, 2025

¿Qué es un ambiente preparado?

Por Haydée Pineda Urbina, Arquitecta de interiores 

Es bien sabido que los niños chiquitos, sobre todo antes de los 6 años, son como unas esponjas y absorben toda la información del mundo que los rodea. Por ello, al tener un ambiente dispuesto de manera ordenada y que facilite la autonomía de los niños, les daremos buenas bases para su desarrollo.

El término ambiente preparado viene de la filosofía pedagógica Montessori, sin embargo, consideramos que sin importar la filosofía que decidas seguir en la crianza de tus hijos, las claves de estos ambientes te serán de gran utilidad.

  1. Prepara minuciosamente este espacio para enfocarte en los intereses del niño y en cómo estimularlo. Todos los objetos que tenemos en él deben estar pensados para cumplir una función. Ya sea fomentando la creatividad, explorando sensaciones o miles de opciones más.
  2. Visualiza el espacio desde su nivel de altura. Es muy importante considerar este factor en la preparación del ambiente, para que puedan desarrollar su autonomía, los elementos deben estar a su alcance.
  3. Crea un espacio cálido y natural. Evita saturar el espacio con colores brillantes y formas complejas ya que solo lograremos sobre estimularlos sin necesidad. Es mejor escoger una paleta neutra con pocos acentos en colores suaves y materiales naturales.
  4. Procura mantener un orden. Destina áreas para las diferentes categorías de aprendizaje. De esa manera los ayudarás a saber en dónde pueden encontrar las cosas y a dónde se deben regresar.
  5. Practica la rotación de elementos. Trata de no llenar el lugar con todas sus opciones de juegos, ya que eso le provocará una saturación de opciones. Es mejor elegir unos cuantos e irlos rotando conforme vaya perdiendo el interés.

    Siguiendo estos puntos podrás crear un ambiente sencillo, que se adapte al espacio que tienes disponible y donde tu hijo pueda explorar y desarrollarse a su ritmo.

Haydée Pineda Urbina es arquitecta de interiores egresada de Centro de Diseño, Cine y Televisión. Ha trabajado en distintos estudios de arquitectura e interiores, participando en el diseño de distintos restaurantes, oficinas, consultorios y espacios residenciales.
En 2021 fundó gēmu, un estudio de interiores especializado en áreas infantiles. Cree fervientemente que el diseño de interiores puede cambiar la manera en la que interactuamos e impulsar el desarrollo de habilidades.

Conoce más de gēmu en: 

INSTAGRAM: @gemu.mx
WHATSAPP: 55 1591 4053
SITIO WEB: gemu.com.mx

Estrés crónico: qué es y cómo combatirlo

Por Nelly Nájera 🍒, nutrióloga clínica, deportiva y coach oncológico

Un poquito de historia… El término estrés fue acuñado por Hans Selye en 1936 quien, con base en resultados obtenidos en sus trabajos de laboratorio, observó un “síndrome de adaptación general” en los animales de experimentación como respuesta ante una situación de amenaza.

Los ajustes fisiológicos, psicológicos y de conducta de un individuo detonados ante condiciones de adversidad leve o excesiva representan la respuesta a lo que denominamos estrés, esto es, la condición determinada por las experiencias adversas o factores que trastocan la estabilidad emocional y/o física del individuo. La respuesta que nuestro organismo experimenta ante una condición reconocida como estresante puede describirse en tres etapas:

1- Fase de alarma o alerta, donde la activación del eje hipotálamo-hipófisis adrenal (HHA) enviará una señal a la glándula suprarrenal para secretar adrenalina, la cual da lugar a la movilización de energía desde los almacenes hepático y adiposo, al incremento del gasto cardiaco, de la frecuencia ventilatoria, al aumento de la presión arterial y de la glucosa en sangre, así como a una mayor irrigación sanguínea del músculo esquelético y del cerebro. Todo lo anterior sustenta la reacción de lucha-huida del organismo. Al mismo tiempo, deberán inhibirse aquellas funciones relacionadas con el consumo de alimento y la digestión, con el descanso o conciliación del sueño, entre otras. Lo anterior representa una respuesta típica ante una condición de amenaza inmediata, misma que es favorable puesto que nos permitiría superar situaciones adversas a través de la orquestación de diferentes procesos fisiológicos, por lo que si el individuo logra la adaptación al estrés agudo se restablecería el equilibrio en las funciones orgánicas. Por otro lado, si el estrés se prolonga, se cumpliría una segunda etapa.

2- Fase de resistencia o de defensa, en la que el individuo soporta el estrés físico y/o mental, sin embargo, esto podría derivar en la disminución de la producción de adrenalina y se comienza a secretar cortisol. De suceder lo anterior, el funcionamiento del sistema neuroendocrino será entonces insuficiente, situándonos en una tercera etapa.

3- Fase de agotamiento, en la que la exposición al estresor se ha prolongado o incluso aumentado su intensidad, por lo que el estrés crónico favorecería la aparición de desajustes en las respuestas neurohumorales, en la homeostasis energética y en la conducta de alimentación. Pueden afectar al sistema gastrointestinal, provocando aceleración o ralentización en los movimientos del tracto gastrointestinal y su contenido, haciendo más notorios los procesos de inflamación y dolor (Crohn, Colitis Ulcerosa, Síndrome de Intestino Irritable, Enfermedad por reflujo gastroesofágico).

¿Sabías que el estrés crónico es pesquisable?

A continuación te presento los seis pilares de intervención:

  1. Ejercicio, como control de impulso
  2. Alimentación adecuada y personalizada
  3. Higiene en el sueño, evitar dispositivos electrónicos antes de dormir
  4. Atención Plena (Mindfulness) ayudará a disminuir los niveles de cortisol
  5. Salud Mental, autocuidado y resiliencia
  6. Conexión con la naturaleza, un baño de bosque disminuirá la hipertensión arterial

Nelly Nájera 🍒, nutrióloga clínica, deportiva y coach oncológico. Experiencia en Educación Médica. Acompañamiento Nutricional en Pacientes con riesgo nutricional (Oncológicos). Enfoque de Diversidad Corporal, Peso Inclusivo y Anti-Estigma de Peso.

Conoce más de Nelly Nájera en: 

El ahorro: la base principal de tu tranquilidad financiera

Por Andrea Ayón Pineda, Asesora Profesional de Seguros

Me gustaría comenzar este artículo con el siguiente proverbio chino: “El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es ahora”.

Hoy es momento de que conozcas algunos “Andy Tips” que son importantes aplicar para mejorar tus finanzas personales: 

1. Lleva a cabo el registro de tus ingresos y egresos, para que identifiques en donde estás gastando en exceso o si tienes fugas de dinero. 

2. Realiza un presupuesto de administración de tu dinero, aquí te comparto una fórmula para que comiences aplicarla, del 100% de tu ingreso que percibes al mes: 

  • 65 % ocúpalo para tus gastos básicos necesarios. (Vivienda, alimentación, vestimenta…) 
  • 5% guárdalo para tu fondo de emergencias, ya que los imprevistos no avisan. Un fondo de emergencias está compuesto de 3-6 meses de tus gastos básicos necesarios.
  • 10% si o si ahórralo para tu vejez, tu viejito del futuro te lo agradecerá.
  • 20% acumúlalo para una meta financiera a mediano plazo en alguna herramienta que mantenga el poder adquisitivo sin importar que pase el tiempo. 

3. Tu registro te ayudará a identificar estrategias dónde podrás recortar gastos. 

4. Elige cuáles son tus prioridades. La siguiente pregunta te ayudará a tomar decisión: ¿para ti que es lo más importante en la vida? 

5. Programa tus ahorros de manera automática y lo mejor es primero ahorrar y después gastar. 

6. Recuerda llevar un muy buen manejo de tus créditos, se puntual y no prestes esas tarjetas. También ten presente que tus tarjetas no son extensión de tus ingresos. 

En la actualidad la mayor parte de la población no cuenta con sistema de pensión, esto es bastante preocupante porque nos indica que las personas adultas mayores trabajarán por necesidad durante un largo tiempo. 

Si tu perteneces a la ley de 1997 es importante que sepas que lo único a lo que tendrás derecho como empleado es a tu AFORE este fondo está formado solo por el 6.5% de tu ingreso anual y que no será suficiente para que vivas tranquilo durante vejez. 

¿Sabías que existen Planes Personales de Retiro (PPR) que te garantizan una pensión mensual vitalicia? ¿Te gustaría conocer más beneficios de los PPR´s?

Te invito a que tomes un coaching integral personalizado sobre tus finanzas personales, desde el inicio, el transcurso y llegar al final de tus proyectos.

Andrea Ayón Pineda, asesora profesional de seguros y coach en finanzas personales y patrimoniales. Quiero dar lo mejor de mí en cada momento para proteger a los clientes de sus riesgos financieros, a través de productos y servicios de vanguardia; por medio de una asesoría confiable y especializada sosteniendo lealmente cada compromiso.

Conoce más de Andrea Ayón Pineda en: 

Inversión sin riesgo, ¡sí se puede! Y todos lo pueden hacer

Por Gabriela Rábago, Asesora Financiera y de riesgos 

¿Cómo puedes comenzar a invertir sin tanto riesgo? Antes de entrar a fondo en el tema es importante separar primero los conceptos sobre ahorro e inversión:

  • Invertir: es poner a trabajar tu dinero para que éste genere más de manera estructurada.
  • Ahorro: es separar parte del dinero que recibes para utilizarlo en el futuro.

Las inversiones suelen ser afectadas por diversos motivos como son el entorno político, económico, etc. Invertir no se trata de solo ingresar el dinero y ya, tu responsabilidad es estar pendiente de tu inversión y ver que éste, según el perfil de riesgo que tú manejes, trabaje a tu favor.

¿Qué es un perfil de riesgo?

Es el que dictamina cómo va a trabajar tu dinero de acuerdo a la manera con la que te sientas más cómod@.

Hay diferentes tipos de riesgo:

  • Bajo: Riesgo y rendimiento bajo pero garantizado. No hay riesgo de pérdida.
  • Moderado: Riesgo moderado, buen rendimiento. El nivel de pérdida podría ser nulo.
  • Alto: Mayor riesgo con un rendimiento bastante atractivo. Hay posibilidad de pérdida, yo siempre recomiendo que se trabaje a más de 15 años.

¿Por qué es importante invertir?

  1. Porque no puedes vivir al día siempre, es mejor tener un ingreso
  2. Ahorrar no es suficiente, necesitas generar rendimientos, cuando menos un mínimo arriba de la inflación.
  3. Porque siempre es mejor que el dinero trabaje para ti.

¿Qué necesitas para comenzar a invertir?

  • Realiza un presupuesto para saber cuánto gastas contra lo que ganas y así obtener tu capacidad de inversión.
  • Realiza durante dos pagos (quincenales o semanales), el ahorro de esa capacidad para saber si es la cantidad óptima para tu ahorro, de no ser así ajusta la cantidad.
  • Revisa cuál es el instrumento que más se ajusta al riesgo que estás dispuest@ a correr. El mejor tip que te puedo dar es que siempre busques algo que te de más rendimiento que la inflación.

Los instrumentos de bajo riesgo para invertir son:

  • CETES: en este momento la inflación está arriba de el rendimiento)
  • Pagaré bancario: estamos teniendo tasas negativas debido a la inflación)
  • Sofipo Sociedad Financiera Popular: alternativa para quienes no tienen acceso a banca tradicional revisa que esté regulada por la comisión nacional bancaria y de valores)
  • Seguro de ahorro en UDIS: es una estrategia a largo plazo pero puedes ingresar un adicional a corto plazo, la ventaja es que siempre el rendimiento será arriba de la inflación y es un rendimiento garantizado es decir no hay riesgo de pérdida.

Gabriela Rábago, asesora financiera y de riesgos, a lo largo de mi vida profesional me he desempeñado primordialmente como Asesora de Finanzas Personales, con patente para realizar las actividades correspondientes de acuerdo con la Cédula emitida por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas a mi favor. Cuento con dos Diplomados en Finanzas personales emitidos por Condusef y por la UNAM y diversas certificaciones.

Conoce más de Gabriela Rábago en: 

SITIO WEB: http://www.asesoradefinanzas.com
FACEBOOK: @asesoradesegurosdevida
INSTAGRAM: @asesora.financiera.riesgos