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El silencio de la infancia, el eco en la adultez.

 

 

Hay silencios que no se escuchan en el momento en que nacen. Se instalan sin ruido, sin aviso, como si no importaran. La infancia está llena de esos silencios: miradas que nadie interpretó, gestos minimizados, episodios que se archivaron como “cosas de niños”. Como adultos, pocas veces ponemos atención real a esos detalles. Decimos que el mundo ha cambiado, que ahora hay más información, más conciencia, más palabras. Y sí, algo ha cambiado. Pero ¿qué pasa con todo aquello que nunca se dijo? Ese silencio no desaparece: se transforma. Se vuelve eco.

Un eco que, con los años, pesa.

 

Crecemos creyendo que lo que no se nombra no existe. Que si nadie lo señaló, no fue grave. Que si nadie preguntó, no había nada que explicar. Así aprendemos a callar. A omitir. A adaptarnos. A confundir sobrevivir con normalidad. Muchas conductas adultas —la sumisión, la represión emocional, la dificultad para poner límites, el miedo a incomodar— no nacen de la nada. Son respuestas aprendidas en un entorno que no supo, no quiso o no pudo escuchar.

Seamos honestas: ¿cuántas de nosotras fuimos a terapia por voluntad propia, por curiosidad emocional, por autocuidado genuino? Pocas. La mayoría llegamos empujadas por un conflicto: una crisis, una ruptura, un ataque de ansiedad, un agotamiento que ya no se podía maquillar. Y aun así, llegar ahí es un acto que merece celebrarse. Porque admitir que algo no está bien sigue siendo un gesto valiente. El primer quiebre. El primer paso.

 

Una vez dentro, la caja de Pandora se abre. No hay marcha atrás.

En mi caso, el primer recuerdo de acoso y violencia sexual ocurrió a los seis años. En el kínder. En un salón de clases. A plena luz del día. El agresor era otro niño de seis años. Su nombre era Axel. Hubo una amenaza. Hubo miedo. Hubo silencio. Y hubo algo más inquietante: nadie lo notó. Ninguna maestra, ningún adulto, ninguna autoridad. ¿Cómo es posible que algo así ocurra sin que nadie se dé cuenta?

No culpo a nadie de manera individual. Sería injusto y simplista. En ese entonces, las niñas no teníamos voz. No se hablaba de consentimiento, de límites, de educación sexual, de violencia infantil. Mucho menos de lo que pasaba entre niños. El silencio no era una excepción: era la norma.

 

Pero el impacto fue real. Ese episodio no fue un punto aislado; fue el inicio. Después vino el acoso por parte de un familiar. Luego el de compañeros en la primaria. Más tarde en la secundaria. Después, un jefe. Durante años viví una continuidad de violencias que parecían desconectadas entre sí, pero que compartían un mismo hilo conductor: yo había aprendido a no hablar. A minimizar. A normalizar. A pensar que así era la vida.

Viví mucho tiempo sin dimensionar el nivel de daño que todo eso había dejado en mí. Porque el daño que no se nombra se disfraza de carácter, de “así soy”, de “ya lo superé”. Reconocerlo fue el verdadero inicio del proceso. Y dolió. Dolió porque implicó aceptar que no había sido fuerte por elección, sino por necesidad. Que muchas de mis decisiones estaban atravesadas por heridas no resueltas. Que había sobrevivido, sí, pero a costa de fragmentarme.

 

Hoy soy adulta. Soy madre. Y esa palabra cambia todo.

¿Cómo pretendo hablarle a mi hija de educación sexual, de autocuidado, de límites, de placer, de respeto, si aún cargo una herida que no ha terminado de sanar? ¿Cómo puedo protegerla desde el miedo si no reviso primero de dónde viene ese miedo? La maternidad no borra el pasado; lo confronta. Nos obliga a mirar de frente aquello que habíamos aprendido a esquivar.

 

No todas tuvimos la oportunidad de expresarlo en su momento. No todas supimos cómo. No todas fuimos escuchadas. Pero hoy, muchas estamos aprendiendo a poner palabras donde antes había silencio. A cuestionar lo que se nos enseñó a aceptar. A entender que lo que nos pasó no fue “normal”, ni “inevitable”, ni “sin importancia”.

 

Escribir esto no es una confesión ni una catarsis. Es una toma de postura. Porque el silencio de la infancia no desaparece solo porque crecemos. Se convierte en eco. Y ese eco se manifiesta en nuestras relaciones, en nuestra sexualidad, en nuestra autoestima, en la manera en que habitamos el mundo.

Hablar no repara todo. Pero abre grietas. Y a través de esas grietas entra la posibilidad de algo distinto: conciencia, reparación, prevención. Tal vez no podamos cambiar lo que nos pasó. Pero sí podemos decidir qué hacemos con ello. Y, sobre todo, qué silencios no estamos dispuestas a repetir.

 

 

-Sheila I.

Entre Zona Maco y lo independiente: mi guía del Art Week CDMX

En febrero, la Ciudad de México se convierte en uno de los epicentros del arte contemporáneo a nivel mundial. Cada año llegan amantes del arte, coleccionistas, artistas y curadores a disfrutar del ArtWeek que se celebra del 4 al 8 de Febrero.
Estas son algunas de las ferias que no te puedes perder.
Empezamos por Zona Maco, la feria de arte más grande y relevante de Latinoamérica, ya que cuenta con algunas de las mejores galerías a nivel mundial. Entre ellas Saenger Galería de la CDMX, SGR Galería de Bogotá, Pace Gallery de Nueva York y muchas más Aquí puedes ver obras contemporáneas, diseño, fotografía y antigüedades en un mismo lugar. Por lo que te recomiendo ir con tiempo ya que es bastante grande. Zona Maco se ubica en el Centro Banamex y tiene un costo de $475 pesos.
Feria Material es una de las ferias de arte independiente más reconocidas de Latinoamérica. Puedes encontrar galerías internacionales y proyectos emergentes que buscan dar a conocer el talento mexicano, ideas frescas, innovadoras y muy originales, que te hacen disfrutar del recorrido por sus pasillos. Este año Feria Material cambia su sede a Maravilla Estudios ubicada en Fresno 315 y su precio es de $320 pesos.
Bada en Campo Marte. Lo interesante de esta feria es que los artistas muestran sus obras directamente y puedes platicar con ellos y saber más de su proceso creativo. Este es uno de los espacios que busca que el arte este al alcance de todes, pidiendo a cada artista expositor tener piezas disponibles a la venta desde $2,500 pesos, así que, si lo que buscas es adquirir alguna pieza, te recomiendo esta feria, ya que hace el proceso mas fácil, directo y accesible, y la entrada tiene un costo de $350 pesos. Y por último, uno de mis espacios favoritos, SALON ACME. Un evento de arte creado por y para artistas con el objetivo de dar visibilidad, impulso y difusión a creadores emergentes, tanto en México como en el extranjero. Salón ACME se lleva a cabo en General Prim, en la Colonia Juárez, y cuesta $450 pesos. Además de estos increíbles espacios, existen otros lugares que son completamente gratuitos y que tienen increíbles exposiciones y curaduría fantástica de obras, como Laguna en la colonia Doctores, un espacio artístico y cultural que invita a artistas de varios países a exponer en sus instalaciones, definitivamente un imperdible en esta ArtWeek

Este plan es ideal para salir de la rutina, conocer artistas emergentes y disfrutar uno de los eventos mas interesantes y diversos que la CDMX tiene para ti.

Kar Falconi

¿En tu lista de deseos está tener tu marca registrada?

Cuando comienza un nuevo año, solemos hacer listas. Metas personales, proyectos pendientes, ideas que queremos concretar “ahora sí”. Entre esos deseos, muchos emprendedores incluyen algo que saben que es importante, pero que suelen postergar: registrar su marca. 

Si en tu wishlist aparece, aunque sea en letra pequeña, “tener mi marca registrada”, vas por buen camino. Porque registrar tu marca no es solo un trámite legal; es una decisión que puede marcar un antes y un después en la forma en la que haces crecer tu negocio. 

“Todavía no”, la frase más común… y más riesgosa. Es normal pensarlo. “Todavía estoy empezando”; “Quiero ver si funciona”; “Luego lo hago”. 

Estas dudas son más comunes de lo que imaginas, sobre todo cuando estás invirtiendo tiempo, dinero y energía en mil frentes al mismo tiempo. Sin embargo, muchas marcas enfrentan problemas justo cuando empiezan a despegar, no cuando están comenzando. 

Tu marca es más que un nombre bonito. 

Elegir el nombre de tu emprendimiento no fue casualidad. Representa tu historia, tus valores, tu esfuerzo y tu visión. Es la forma en la que tus clientes te reconocen y te recomiendan. 

Registrar tu marca es convertir todo eso en un activo legal. Significa que tienes el derecho exclusivo de usarla dentro de tu giro comercial y que puedes defenderla ante cualquier intento de copia o uso indebido. No se trata solo de proteger un nombre, sino de proteger tu identidad como negocio. 

¿Qué pasa cuando no registras tu marca? 

Lo primero y más importante es que tener tu marca registrada te da tranquilidad. Te permite enfocarte en vender, crear y crecer, sabiendo que la base legal de tu negocio está cubierta. Además, abre la puerta a oportunidades futuras: expansión, licencias, colaboraciones e incluso inversión. 

No necesitas ser una gran empresa para registrar tu marca. Necesitas visión y acompañamiento adecuado para hacerlo correctamente desde el inicio. 

Convierte ese deseo en una decisión. 

Registrar tu marca no es algo que “se hace después”, es algo que acompaña el crecimiento desde el inicio. Es la diferencia entre construir sobre terreno firme o avanzar con una base frágil que puede tambalearse cuando menos lo esperas. 

Si este año estás invirtiendo en tu proyecto con más seriedad, quizá sea momento de sacar ese deseo de la wishlist y convertirlo en una decisión consciente. Porque las marcas que crecen con estrategia no esperan a tener problemas para proteger lo que ya están construyendo. 

La propiedad intelectual no es un lujo ni un trámite aislado: es parte de la visión de negocio. Y cuando se trabaja bien desde el principio, se convierte en una ventaja real para crecer, escalar y generar valor a largo plazo. 

Recuerda que contamos con 20% de descuento para la comunidad de COPARMEX. Si deseas empezar el año —  

 

Relaciones abiertas, corazones libres: Mi vida sin etiquetas

El pasado 23 de septiembre se celebró el Día de la Visibilidad Bisexual, una fecha que nos invita a reconocer esta orientación sexual y a enfrentar la bifobia que aún persiste. Según estadísticas recientes, la comunidad LGBTIQA+* representa una parte significativa de la población económicamente activa. Sin embargo, muchas personas bisexuales seguimos enfrentando invisibilización, prejuicios y la idea errónea de que nuestra orientación es una etapa o una confusión.

Ser bisexual no es estar confundida. Es una orientación sexual válida, rica en matices, que implica la capacidad de sentir atracción física, emocional, erótica o romántica hacia personas de más de un género. En un mundo que insiste en encasillar el deseo, hablar de bisexualidad es afirmar el derecho a vivir el amor con libertad, autenticidad y dignidad.

Desde CO-Madre, a través del proyecto Mujeres Diversas, reconocemos la importancia de nombrar las identidades, orientaciones sexuales y modelos relacionales de todas las personas desde el respeto. CO-Madre se ha esforzado por crear espacios seguros para trabajar y brindar capacitación constante para construir una cultura de diversidad.

Y ahora, te comparto parte de mi vivencia como mujer diversa…

Nunca me había gustado una mujer… hasta que conocí a María. Yo tenía 39 años y estaba en una relación estable con Luis desde hacía tres años, sin dramas. Pero bastó una sonrisa de ella para que mi brújula emocional dijera: “¡Ups, me encantó!”. Bailamos, conversamos, y cuando me dijo “me gustas”, respondí con la clásica: “soy heterosexual, pero podemos ser amigas”. Spoiler: la heteroexcusa no duró mucho.

Me mudé de ciudad, terminé con Luis, y con María floreció a distancia algo más que la amistad. Estuvimos juntas cuatro años, dos de ellos compartiendo casa. Recuerdo estar en terapia diciendo: “Tengo 40 años                                                                                                                                                                                                                                            cura?”. Mi terapeuta respondió con ternura: “No, no se cura. Se valida y se abraza”.

Después vinieron más mudanzas, más cambios, más cuestionamientos. Me preguntaba constantemente: “¿Es posible que me gusten los hombres y las mujeres? ¿Estoy confundida?”. No entendía que los prejuicios, los estereotipos, los mandatos sociales y lo que se esperaba de mí por ser mujer eran el problema. No yo. La psicoterapia con enfoque en diversidad sexual me liberó de la culpa y me restauró la autoestima. Hoy lo digo sin vergüenza: soy bisexual.

Sí, he vivido bifobia, incluso más de mujeres lesbianas que de heterosexuales. También he sido la fantasía de tríos para algunos hombres. Pero también he recibido respeto, amor y libertad.

Actualmente, vivo plenamente en una relación abierta con Héctor, Jax y Alexis. Sin etiquetas, sin jerarquías relacionales que me aprieten. Me siento ligera, libre y sin necesidad de esconderme. Porque la bisexualidad no es indecisión, es diversidad.

Y yo, soy Orgullo Bi. 💜

Noemi Ornelas

Con mirada compasiva y sin etiquetas

Terapeuta humanista con perspectiva de género con especialidad en diversidad sexual, tanatología y logoterapia.

  1. 55 6915 7454

¿Las mujeres ya no lloran?

Arantxa Hernández Piñero
@caminosdelunafeminista
cosmosaqbe2023@gmail.com

Seguro que todas reconocemos la frase “las mujeres ya no lloran” y le seguimos la letra. Frase de una celebérrima canción que la artista (y su equipo de marketing, imagino) tuvo el buen ojo de convertir en el nombre de su gira internacional. ¿Por qué la pongo acá entre interrogantes?
El “ya” nos indica que en el presente las mujeres no hacemos algo que antes hacíamos: llorar. Y parece jugar con el estereotipo patriarcal que asocia feminidad, emocionalidad y debilidad. El llorar es rechazado en favor de otra acción que se estima más deseable: facturar.
El contexto de la canción es el de una ruptura amorosa. Entonces, si se nos rompe el corazón, ¿no lloramos? Desde hace algún tiempo me preocupa la superficialidad con la que se habla de los sentimientos y las emociones y el empobrecimiento del vocabulario con que nos referimos a ellas: se fabrica un lenguaje estandarizado que aplana la complejidad de la vida afectiva y psíquica y proliferan recomendaciones y estipulaciones de todo tipo, convertidas con rapidez en fórmulas, que circulan en libros de autoayuda y cuentas de instagram de “desarrollo personal”. Se extiende, como mancha de petróleo en el océano, la idea de que necesitamos un “experto” (lo escribo en masculino a propósito) que nos diga cómo vivir nuestra vida.
La imagen de la mujer resolutiva, pragmática y dominadora de sus emociones (la que no llora, sino factura), que se confunde equivocadamente con un ideal feminista, me parece una trampa para nosotras las mujeres, de todas las sexualidades. Me viene a la mente (y se me mueve el cuerpo entero) otra canción: más antigüita pero que canta una experiencia desamorosa similar. Se trata de “Yo no lloro más”, interpretada por La Lupe, una grande, y compuesta por Myrta Silva. El estribillo dice así: “Yo no lloro más/ y si se quiere ir que se vaya”. Me interesa la estrofa que dice: “Por amor lloré bastante/ lloré pa’ llenar
un río, de boba/ Pero de hoy en adelante/ de los amores me río”.
Esta canción arroja más luz al fenómeno de la negativa a llorar por parte de las mujeres: bien porque se considera que ya se lloró suficiente, como en el caso de La Lupe, bien porque llorar no se considera una acción benéfica (también en el sentido de que no reporta beneficio económico), el decreto de no llorar es una respuesta al desamor, que se resuelve en una especie de escepticismo del amor. “De hoy en adelante/ de los amores me río”, canta La Lupe. “Las mujeres
ya no lloran, las mujeres facturan”, remacha Shakira.
Y esto no solo afecta a las heterosexuales. Parece que las lesbianas también padecemos la fiebre del escepticismo del amor y se receta el endurecimiento como cura (aunque nos afecta de manera diferente y esa diferencia importa; hablaré de esto en otra columna). En su autografía, la feminista lesbiana negra Audre Lorde, cuando pasa la primera noche con Ginger y tras la muerte
de Gennie, su primera amada inconfesada, escribe: “Amar dolía demasiado. (…). La única manera de evitar aquel dolor era no querer a nadie y no permitir que nadie se hiciera demasiado íntima o demasiado importante en tu vida. El secreto para no volver a sentir aquel dolor, decidí, era no depender nunca de nadie, no necesitar nunca a nadie, no amar nunca a nadie” (Zami. Una biomitografía, Madrid, horas y HORAS, 2009, p. 233). Transida de dolor por la muerte de
su primer amor perruno, Gloria Anzaldúa, escritora feminista lesbiana chicana, toma la misma resolución: “nunca más amores”, repite en “La prieta” (Anzaldúa, Gloria y Moraga, Cherríe (ed)., Esta puente mi espalda, San Francisco, ism press, 1988, pp. 163 y 164). El desamor nos quiebra y la respuesta a este dolor es la petrificación. No amar para no sufrir.
¿No amar para no sufrir? ¿No llorar para no darle lugar al dolor? ¿No vivir, entonces?
La escritora y pensadora feminista Hélène Cixous escribió en Fotos de raíces. Memoria y escritura (México, Taurus, 2001, p. 104; me tomo la libertad de modificar el género gramatical de la traducción para darle lugar al femenino):

Níobe
llorar = es un llamado:
es un acto de fe.
Una se entrega, una admite el dolor,
una no se endurece, una no se petrifica para evitar el dolor
de volver…

Todo lo que se pierde pide ser llorado, no necesariamente porque haya sido bueno (a veces sí, otras no), sino porque formó parte de quienes éramos
Acude a mi mente otra imagen: el temblor. El temblor que aparece cuando lloramos; el temblor que aparece cuando amamos. El temblor que surge al albergar en nosotras las preguntas de vida para las que no tenemos respuesta, y que, precisamente por eso, son vitales y nos rondan.
“[E]l derramamiento de lágrimas es un misterio a través de toda nuestra vida -continuamos con Cixous-. No sabemos por qué lloramos, cuánto lloramos. Las lágrimas no están en relación con la causa aparente, etcétera. ¿Quién llora? ¿A quién (he) llorado? ¿Quién me hace llorar? ¿Cómo eso
llora, cómo goza, desborda […]?” (p. 101).

Estrés crónico: qué es y cómo combatirlo

Por Nelly Nájera 🍒, nutrióloga clínica, deportiva y coach oncológico

Un poquito de historia… El término estrés fue acuñado por Hans Selye en 1936 quien, con base en resultados obtenidos en sus trabajos de laboratorio, observó un “síndrome de adaptación general” en los animales de experimentación como respuesta ante una situación de amenaza.

Los ajustes fisiológicos, psicológicos y de conducta de un individuo detonados ante condiciones de adversidad leve o excesiva representan la respuesta a lo que denominamos estrés, esto es, la condición determinada por las experiencias adversas o factores que trastocan la estabilidad emocional y/o física del individuo. La respuesta que nuestro organismo experimenta ante una condición reconocida como estresante puede describirse en tres etapas:

1- Fase de alarma o alerta, donde la activación del eje hipotálamo-hipófisis adrenal (HHA) enviará una señal a la glándula suprarrenal para secretar adrenalina, la cual da lugar a la movilización de energía desde los almacenes hepático y adiposo, al incremento del gasto cardiaco, de la frecuencia ventilatoria, al aumento de la presión arterial y de la glucosa en sangre, así como a una mayor irrigación sanguínea del músculo esquelético y del cerebro. Todo lo anterior sustenta la reacción de lucha-huida del organismo. Al mismo tiempo, deberán inhibirse aquellas funciones relacionadas con el consumo de alimento y la digestión, con el descanso o conciliación del sueño, entre otras. Lo anterior representa una respuesta típica ante una condición de amenaza inmediata, misma que es favorable puesto que nos permitiría superar situaciones adversas a través de la orquestación de diferentes procesos fisiológicos, por lo que si el individuo logra la adaptación al estrés agudo se restablecería el equilibrio en las funciones orgánicas. Por otro lado, si el estrés se prolonga, se cumpliría una segunda etapa.

2- Fase de resistencia o de defensa, en la que el individuo soporta el estrés físico y/o mental, sin embargo, esto podría derivar en la disminución de la producción de adrenalina y se comienza a secretar cortisol. De suceder lo anterior, el funcionamiento del sistema neuroendocrino será entonces insuficiente, situándonos en una tercera etapa.

3- Fase de agotamiento, en la que la exposición al estresor se ha prolongado o incluso aumentado su intensidad, por lo que el estrés crónico favorecería la aparición de desajustes en las respuestas neurohumorales, en la homeostasis energética y en la conducta de alimentación. Pueden afectar al sistema gastrointestinal, provocando aceleración o ralentización en los movimientos del tracto gastrointestinal y su contenido, haciendo más notorios los procesos de inflamación y dolor (Crohn, Colitis Ulcerosa, Síndrome de Intestino Irritable, Enfermedad por reflujo gastroesofágico).

¿Sabías que el estrés crónico es pesquisable?

A continuación te presento los seis pilares de intervención:

  1. Ejercicio, como control de impulso
  2. Alimentación adecuada y personalizada
  3. Higiene en el sueño, evitar dispositivos electrónicos antes de dormir
  4. Atención Plena (Mindfulness) ayudará a disminuir los niveles de cortisol
  5. Salud Mental, autocuidado y resiliencia
  6. Conexión con la naturaleza, un baño de bosque disminuirá la hipertensión arterial

Nelly Nájera 🍒, nutrióloga clínica, deportiva y coach oncológico. Experiencia en Educación Médica. Acompañamiento Nutricional en Pacientes con riesgo nutricional (Oncológicos). Enfoque de Diversidad Corporal, Peso Inclusivo y Anti-Estigma de Peso.

Conoce más de Nelly Nájera en: 

Mi hijo no habla y ya tiene 3 años: La relación entre habla y movimiento

Por Miriam Esquivel Tinoco. Basado en pedagogías Montessori y Pickler

Es verdad que la explosión del lenguaje se da a partir de los 2 o 2 años y medio, sin embargo a los 3 años no necesariamente se da y las razones pueden ser varias.

Después de vivir un contexto para el que no estábamos preparados. Hemos vuelto a cierta normalidad y convivencia de los niños, y con ello, a experimentar esa comparación que a menudo se hace en relación a sus habilidades. Es muy común escuchar a madres, padres y familiares preocupados: “El niño no habla, eso no es normal, ya tiene 3 años, el hijo de la vecina ya habla muy bien, el de la prima ya cuenta hasta 10… gran etcétera.”

Debemos recordar que las habilidades se desarrollan y están relacionadas entre ellas, pero sobre todo, que no es una carrera para ver quién llega primero. Por lo tanto, el primer paso si mi hijo no habla y ya tiene 3 años es: no considerarlo incapaz.

El lenguaje en el ser humano es una construcción biopsicosocial, es decir, que existen factores biológicos, psicológicos y sociales que intervienen para que pueda desarrollarse de manera óptima en las condiciones ideales. La limitada relación que han tenido los niños en pandemia con sus iguales, puede ser un factor que esté afectando el proceso normal de adquisición del lenguaje.

Así mismo, el uso ilimitado de dispositivos electrónicos a tempranas edades, puede provocar que se disminuya el interés en la interacción comunicativa con otros seres humanos. Los menores de 6 años aprenden del mundo a través del movimiento, es así cómo se forman las conexiones neuronales. Las restricciones en que hemos vivido debido al aislamiento han acentuado factores que no habían sido tan obvios en generaciones anteriores, como el hecho de que no siempre aportamos en casa los suficientes estímulos para desarrollar el lenguaje en nuestros pequeños.

El siguiente paso si mi hijo no habla a los 3 años, es consultar a un profesional, ya sea un médico con amplio conocimiento en el tema o un terapeuta del lenguaje nos pueden ayudar a descartar un impedimento biológico o físico.
Y si no hay ningún problema de este tipo, entonces ¿qué podemos hacer?
Una recomendación popular que funciona, es hablar con ellos. Esto nos puede hacer pensar, ¿De qué voy a hablarle a un bebé? pero relatarles las actividades de la vida cotidiana suele ser un recurso fundamental para que comprendan cuáles son los nombres de las cosas y cómo funciona el mundo, pero sobre todo, ofrecerles un modelo del lenguaje libre de diminutivos y adjetivos que lejos de facilitarle las cosas, pueden alentar la elaboración de las estructuras básicas de la lengua.

Otro estímulo que no debe faltar en esta etapa es la lectura constante por parte de un adulto, esto le proporciona al niño ejemplos de estructuras gramaticales, formas verbales y sintácticas que le harán mucho más fácil la adquisición de su propio idioma. Es importante elegir muy bien las lecturas que se le harán al niño de acuerdo a su edad. Maria Montessori recomienda no fomentar la fantasía en los primeros 6 años para permitirle construir una base realista que le permita entender mejor el entorno en el que vive. Libros de vocabulario con imágenes reales, relatos cortos de personas realizando actividades de la vida cotidiana, el proceso de dejar el pañal, describir de donde provienen los alimentos que comemos, son más recomendables para que el lenguaje sea mejor entendido en contexto.

Pero ¿y si no se queda quieto y sentado escuchando? Este es otro elemento importante que debemos tomar en cuenta: en esta etapa se aprende a través del movimiento. Emmi Pickler nos relata en su libro “Moverse en libertad”, los beneficios de tener espacios en los que los niños puedan experimentar y desarrollar la seguridad de sus movimientos, esto la llevó a crear mobiliario funcional pensado en las necesidades de los primeros años de la infancia. De igual forma, Montessori consideró necesario no impedirle al niño su necesidad de movimiento ya que esto es fundamental para la mielinización de su cerebro, proceso natural por el cual se crean las sinapsis neuronales y en consecuencia el aprendizaje.

La motricidad gruesa y todas las habilidades que tiene el bebé se desarrollan en el piso, asegura Pickler, y recomienda colocarlo a este nivel desde muy pequeño en un espacio adaptado para él con objetos que sean de su interés. Así logrará por sí mismo descubrir los movimientos que lo llevarán a ejercitar sus músculos, girarse, sostenerse y eventualmente ponerse de pie, caminar, correr y saltar.

Querer tocar todo lo que encuentran es inherente a su interés por descubrir el mundo y no sólo con las manos, el niño también percibe información a través de los pies, por lo tanto, algo fundamental de estos espacios es que tengan libertad de tener los pies descalzos para percibir texturas, temperaturas y sortear obstáculos que los zapatos dificultan cuando son tan pequeños.

Montessori en sus observaciones demostró, que los niños van adquiriendo el conocimiento a través de la exploración del espacio que les rodea y el hecho de descubrir por si mismos les ayuda a construir no sólo su autoestima y su seguridad para hablar, también obtener sus propios recursos para obtener cualquier tipo de conocimiento.

Recordemos siempre que como adultos formamos el primer entorno social de la niñez y está en nuestras manos proporcionarles a nuestros niños espacios adaptados a ellos, con mobiliario funcional y a su tamaño, materiales correspondientes a su etapa de desarrollo que les ayuden a adquirir por sí mismos las habilidades con las que nacieron y así, favorecer el lenguaje directa e indirectamente.

Para ello, podemos apoyarnos con profesionales que nos asesoren en cuáles son las mejores opciones para lograr que nuestros hogares estén mucho mejor adaptados para presentarles a los niños las herramientas adecuadas para que puedan desarrollar sus habilidades de forma natural, a su ritmo y dentro de nuestro presupuesto.

Más sobre Miriam Esquivel Tinoco
Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas, con especialidad en Pedagogía y enseñanza de Inglés y Español como segunda lengua.
Guía Montessori con certificación en curso y asesora en aprendizaje del idioma Inglés para profesionistas.

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Centros Aliados: Todo lo que necesitas saber

Aquí podrás consultar los centros aliados a los que puedes acceder como miembro de Co-Madre.

Recuerda que para acceder a cualquier centro debes reservar tu espacio de coworking* a través del app Co-Madre, y tener actualizada tu credencial digital en el app (perfil).

CDMX

Zona Condesa

Zona Palmas

Zona Tabacalera

Zona Juárez

Zona Polanco

Zona Santa Fe

  • Av. Vasco de Quiroga 3900, Torre A, Piso 10 B – Sede Sach Santa Fe

Zona San Ángel

Zona Las Águilas

Zona Sur

Zona Nápoles

Zona Bosques

Zona Lomas de Sotelo

  • Av. Rodolfo Gaona 3, Piso 5N – Sede Sach Toreo

Zona Interlomas

Zona Del Valle

Zona Narvarte

Zona Satélite

Zona Cuauhtémoc

Zona Vallejo

  • Av. Rio Consulado 1500-202 – Sede Núcleo

PUEBLA

AGUASCALIENTES

QUERÉTARO

SAN LUIS POTOSÍ

LEÓN

PACHUCA

GUADALAJARA

MONTERREY

CANCÚN

ESTADO DE MÉXICO

  • Blvd. Manuel Ávila Camacho 2610, Torre B, Piso 10, Plaza Sentura, Centro Urbano Atizapán, Tlanepantla de Baz, Estado de México – Sede Sach Edo de México

*En los centros aliados sólo podrás reservar espacios de coworking. Si necesitas hacer uso de alguna sala de juntas, revisa en tu app si el centro al que quieres ir tiene esta facilidad. Así mismo, recuerda que cualquier consumo adicional que realices en los centros tendrá un costo aparte que deberá ser cubierto en las instalaciones de ese aliado.

**Phone booths, cabinas de masaje, podcast rooms, ludoteca y nursery rooms sólo están disponibles en los centros Co-Madre.

 

¿Cómo afrontar el trabajo en casa, como mamá, esposa, y emprendedora?

Por: Margie Guzmán

Recién cumplimos 1 año en pandemia, lo cual me hizo recordar algunas vivencias que tuve en las primeras semanas las cuales fueron un caos y no solo por las actividades que se incrementaron al triple, si no me refiero a un caos mental, pues entre el homeschooling, el tiempo que demandan los hijos a esta edad (2 y 5 años), el poner en orden tu casa por evitar propagación de virus, y pensar en todos los cambios retadores que se venían para la empresa, sumando a un compañero de trabajo en casa, sí que mi mente se alebrestó por un ratito.

Lo mejor se dió en seguida cuando decidí que debía de poner en orden mis pensamientos y así tomar mejores decisiones combinando una serie de rutinas que hacen que mis días fueran mejorando pero sobre todo llegar a ese famoso “balance” que a mi me gusta nombrarlo más armonía, pues me siento en paz y feliz.

Así que aquí te dejo mis recomendaciones que me han ayudado a calmar mi mente y estar en paz.

  1. Las mañanas deben de ser para ti. Es decir arranca tu mañana con tiempo para ti, haz ejercicio, medita, o escucha un podcast (mi favorito es Cracks Podcast ) del que puedas aprender algo nuevo cada día. Desayuna saludablemente, intenciona tu día.
  2. Tener una agenda que te ayude a visibilizar todas las actividades tanto de trabajo como personales y por supuesto las clases en línea de tus hijos. En lo particular me ha funcionado calendarizar hasta las fiestas virtuales de la escuela de mi hija, citas médicas, entrenamientos y conferencias que no debo perder, y un pro tip es que tengo mi calendario categorizado por colores esto me ha ayudado a visualizar en qué estoy invirtiendo más mi tiempo.
  3. Sistematiza las demandas que conoces que tus peques solicitan durante el día, el tener en orden y en un mismo lugar las herramientas de trabajo, equipo de computo, auriculares, plumas, lentes, todo lo que tuvieras en tu oficina, Me ha ayudado que desde un día antes pico fruta, preparo leches y aguas o jugo en sus vasitos, colaciones, juguetes favoritos, etc., con esto tengo todo a la mano y cubro las necesidades de mis hijas.
  4. Apóyate de la tecnología. Tenemos la ventaja de que nuestros pequeños son niños digitales, así que si tu les das una manita ellos son muy autodidactas, en mi caso me ayudó a explicarle a mi hija que todos teníamos que tomar clases y que cada uno tenía sus espacios y tiempo, y hoy ella sola inicia su clase desde el link que está calendarizado en su ipad, bueno hoy Alexa nos recuerda los horarios de clase.
  5. Tomate un break. La verdad es algo que no me lo tomaba en serio y me costó 1 año el darle la importancia, sin embargo todos los cursos que tomé de productividad me lo decían, por lo que empecé a aplicarlo, empezando con la táctica del pomodoro 25 minutos de enfoque y 5 minutos de descanso o recompensa. Hasta la famosa siesta de los 15- 30 minutos, tomarte 5 minutos de no hacer nada en serio nada, solo contemplar, sentir más tu cuerpo, escucharte más. Te aseguro que regresas con otra energía.
  6. Cierra tu día con un momento de felicidad. Además de finalizar tus labores en un horario establecido, dedica tiempo para buscar momentos que te provoquen felicidad, en mi caso me ayuda contar un cuento a mis hijas, por cierto el que recién adquirí y que te recomiendo es: cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, a mis hijas a su corta edad les están fascinando.

Y sí aunque pareciera fácil y mágicos los días, te aseguro que habrá días difíciles, días en donde todo se sale de control y por más sistematizado que lo tengas puedes flaquear, por lo que te recomiendo que lo tomes con calma, regreses y te enfoques en tu intención de ese día.

Espero que al menos algo de estos tips te ayuden si estas en estos roles como yo, si tienes algún otro tip que me quieras compartir déjame tus comentarios.

Margie Guzmán Cedillo
Co-founder- Directora Comercial Telia IP
Apasionada de impulsar la mejora continua de las empresas a través de tecnologías de comunicación eficiente.

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Las ventajas de incorporar tecnología financiera en tu MiPyme

Por: Margie Guzmán 

Una de las consecuencias no tan obvias que nos trajo el COVID 19 fue el uso cada vez más frecuente de dinero digital. En muchos establecimientos se prefirió hacer transacciones con métodos de pago digital, que a través de dinero físico debido al riesgo de contagio. Además, se estima que la pandemia nos obligó a avanzar el equivalente de seis a diez años en materia de comercio electrónico. ¿Qué significa esto para el dinero físico? ¿Desaparecerán los billetes y monedas?

El dinero digital es cada vez más utilizado en la actualidad, lo cual nos indica que los canales digitales se han vuelto cada vez más importantes.

Pero si te sigues preguntando, qué futuro tiene el dinero digital, cuáles son las principales ventajas, desventajas o bien tienes dudas de aperturar una cuenta digital para tu empresa, te dejamos algunos puntos importantes que se tocaron en el episodio 005 de Telia Pod, nuestra host Margie platica con Gabriela Salazar abogada, coautora de varios libros de derecho bursátil, empresaria y asesora legal en FinTech. Gaby nos platica qué es el dinero digital, cuáles son sus ventajas frente a las monedas y billetes y por qué las criptomonedas y el blockchain han ganado tanta fuerza en los últimos años. Además, esta experta del LegalTech nos explica algunas de las ventajas de implementar nueva tecnología financiera para las MiPymes.

Por qué debería incluir una estrategia de pago electrónico para mi empresa:

  • Seguridad
  • Agilidad
  • Eficiencia

¿Qué futuro tiene el dinero digital?

Debido a la contingencia sanitaria, se detona el uso masivo de este tipo de tecnología como es el dinero digital para llevar a cabo pagos, transacciones, etc, si bien ya se veía venir un decremento en la utilización de dinero físico de billetes y monedas esta pandemia acelero que se utilice más el dinero digital; en cuanto a la desaparición del dinero físico eventualmente sí va a terminar desapareciendo, sin embargo en nuestro país aún es difícil que desaparezca ya que no todos tienen acceso a la tecnología y tampoco la confianza de utilizar este medio de pagos.

¿Qué tan seguro es utilizar dinero digital?

Gaby nos compartió que había ciertas debilidades en el sistema financiero tradicional centralizado, por lo que surge la descentralización y una búsqueda de seguridad basada en la descentralización en una cadena de bloques con información encriptada que tiene una fortaleza importante.

Además, nos compartió que las MiPymes pueden obtener grandes ventajas como eficientar costos, pues desde su punto de vista como emprendedora nos dijo que lo que se busca es operar y que todas las cosas que quedan en la parte administrativa sean eficientes, rápidas y no costosas, por ello, este tipo de tecnologías para una MiPyme como contar con fondos de pago electrónico es una gran ventaja. Por otro lado, dijo que se debe implementar una cultura de seguridad cibernética en las empresas, la cultura de confidencialidad y el uso de contraseñas seguras.

Definitivamente la tecnología ha hecho la diferencia, debemos adaptarnos a los cambios y utilizar la tecnología de manera responsable para beneficio, así se despidió Gaby en la entrevista pasada. Te invitamos a escuchar el episodio completo.
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Margie Guzmán
Co-founder- Directora Comercial
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